Desde Aldaya se puede contemplar un campo de viñas y la silueta de mi pueblo Briñas que se pierde ante de la presencia del Monte Toloño (1271 m.). Rey y señor de estos lugares; contemplando el valle del Oja y saludando a sus hermanos San Lorenzo (en La Rioja) y Gorbea (en Alava).

Mi nombre es Oscar y con mi perro Flint, me propongo enseñaros bellos paisajes y lugares increibles que os sorprenderan; en el camino de ascensión al Monte Toloño, donde visitaremos bosques, tuneles de hayedos, vacas, caballos y vistas extraordinarias.

Saldremos de Briñas y tomaremos la carretera que va hacia Labastida, cruzaremos la villa y seguiremos por la carretera que va a Ribas de Tereso, pasaremos esta localidad y seguiremos el ascenso de la carretera, antes de llegar al puerto en una campa, aparcaremos nuestro vehiculo con el que hemos recorrido hasta aquí, unos 5 km., y ascendemos desde una altitud de 800 metros.

Cogemos el camino GR que asciende al monte, donde la vegetación es generosa, debido a las lluvias caidas en la primavera; ya nos aparecen bellas vistas delos perfiles rocosos que envuelven esta Sierra.

La subida se va empinando, pasamos por un manantial que humedece el camino. Flint se siente cautivado por los olores que despiertan en su olfato, su sentido de guia husmea plantas y helechos que en esta mañana han despertado a la hemosa luz que nos acompaña

El ascenso se va haciendo cada vez más fuerte, ya que no rodeamos; preferimos estos primeros minutos de esfuerzo que compensará el paseo buscando la campa que nos introducirá al bosque de pinos, que en el otoño alberga ricas setas para el aficionado, que podrán ser degustadas en suntuosas artes culinarias.

La inclinada campa se encuentra rodeada por colonias de pinos que forman el bosque, su verde de mayo contrasta con el azul intenso del cielo.

Nuestra disposición de inciar este ascenso desde el principio de forma más acusada obedece a razones de inteligencia de dejar para el final todo el descenso de forma que cuando las fuerzas esten más mermadas, no nos impidan continuar el camino o bajar el ritmo que tenemos previsto, ya que nos hemos dado un máximo de cinco horas para realizar este recorrido que nos devolverá al punto de incio del que salimos.

Entramos en el bosque y el camino se estrecha, la luz parece apagarse y todo su frescor nos rodeada; los pinos nos vigilan como intrusos que han invadido su territorio de paz.

A nuestro paso se muestran los arboles caidos que han perecido en las inclemencias de las lluvias y los rayos de los últimos meses; esta naturaleza salvaje toma su curso a la vida, y otras colonias de plantas e insectos aprovecharán estas muertes, la vida y su misterio, el camino se nutre del sacrificio de unas especies que darán alimento a otras que estan por nacer.

La luz nos avisa que nos encontramos cerca del final del bosque aquí la vegetación es más espesa y rica, lugares como estos albergan las ricas setas que en la humedad del otoño nacerán al abrigo de las inclemencias del tiempo; los roedores campan a sus anchas, el suministro de alimento esta garantizado entre insectos y plantas.

Flint no deja de buscar entre las madrigueras que ve a su paso, esta como enloquecido ante las sorpresas que le ofece el bosque, parece como seguir un rastro, pero son la variedad de olores lo que lo tiene sobrexcitado, hasta que al fin logramos salir del bosque.

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